- ConBici lamenta que el Real Decreto-ley 7/2026 priorice combustibles y electrificación sin apostar decididamente por la movilidad activa, la opción más eficiente, resiliente y accesible.
Desde ConBici denunciamos que la bicicleta y la movilidad activa han vuelto a quedar relegadas en el Real Decreto-ley 7/2026, de 20 de marzo, por el que se aprueba el Plan Integral de Respuesta a la Crisis en Oriente Medio y a la disrupción del tráfico energético derivada del bloqueo del Estrecho de Ormuz. La movilidad activa aparece como la gran olvidada ¿Para cuándo un programa Bici+?
La historia reciente ha demostrado que la bicicleta no es una alternativa marginal, sino una herramienta estratégica en contextos de crisis. Durante la DANA de Valencia, la pandemia de la Covid-19 o la crisis energética derivada del inicio de la guerra en Ucrania, la bicicleta permitió mantener desplazamientos esenciales cuando el tráfico se restringía o escaseaba el combustible fósil. Son momentos históricos que evidencian la necesidad urgente de alternativas reales a la dependencia energética, y en ellos la bicicleta ha demostrado ser una aliada fiable gracias a su versatilidad, bajo coste y autonomía energética.
Sin embargo, una vez más, la movilidad activa aparece como la gran olvidada dentro de las medidas de descarbonización y transición energética, frente a un modelo centrado casi exclusivamente en la electrificación del automóvil. También parece que olvidamos que desplazarse en bicicleta o andando son activos de salud que ayudan a la prevención de enfermedades y la mejora de la salud pública en nuestros municipios, además de reducir la contaminación asociada a los automóviles, de la que no están exentos los eléctricos.
Un plan que subvenciona combustibles, pero no movilidad activa
El decreto aprobado contempla medidas destinadas a mitigar el impacto del encarecimiento energético, en un contexto marcado por la escalada del precio y la disminución del petróleo disponible—con el barril de Brent superando los 119 dólares— y el aumento del precio del gas natural en Europa.
Entre las medidas destacadas se incluye la creación del Programa Auto+, dotado con 400 millones de euros en ayudas para la adquisición de vehículos eléctricos y electrificados, tanto para empresas como para particulares. Asimismo, se establece una rebaja del IVA aplicable a los carburantes del 21% al 10% y ayudas directas de 0,20 euros por litro de gasóleo para determinados sectores.

Desde ConBici recordamos que electrificar vehículos elimina el problema del carburante, pero no resuelve otros problemas estructurales del sistema actual: la congestión del tráfico, la elevada ocupación del espacio público, la inseguridad vial ni la creciente demanda energética que podría tensionar el sistema eléctrico en el futuro.
Dependencia energética y transporte: el gran reto pendiente
España afronta la actual crisis energética en mejores condiciones que en el pasado gracias al crecimiento de las energías renovables. No obstante, la dependencia energética exterior sigue situándose entre el 67% y el 70% del consumo total, especialmente en el sector del transporte.
Esta realidad evidencia que la transición energética no puede limitarse a electrificar el parque móvil, sino que debe reducir la necesidad misma de energía en los desplazamientos. Y en este sentido, la bicicleta constituye la opción más eficiente desde el punto de vista energético, ambiental y económico.
Además, el propio decreto adelanta en doce meses el plazo para que empresas y entidades públicas elaboren planes de movilidad sostenible al trabajo, que deberán incluir medidas para fomentar la movilidad activa, el transporte colectivo o el teletrabajo. Sin embargo, no se acompaña esta exigencia con un programa estatal específico que facilite infraestructuras, incentivos y apoyo técnico a la bicicleta.
La bicicleta como solución estratégica ante crisis
Desde ConBici insistimos en que la movilidad activa no es solo una cuestión ambiental o de salud pública, sino también una herramienta estratégica frente a crisis energéticas, climáticas y económicas.
La Organización de las Naciones Unidas ha advertido recientemente que la “adicción a los combustibles fósiles” desestabiliza tanto el clima como la seguridad global. El secretario general António Guterres ha subrayado que acelerar la transición hacia energías renovables y sistemas de transporte sostenibles es una cuestión de seguridad climática, energética y nacional.
La bicicleta representa precisamente uno de los modos de transporte más resilientes ante interrupciones energéticas, ya que no depende de combustibles fósiles ni de complejas infraestructuras energéticas.
¿Para cuándo un Programa Bici+?
Desde ConBici reclamamos la creación urgente de un Programa Bici+, equivalente al Programa Auto+, que permita impulsar de manera decidida la movilidad ciclista mediante:
- Ayudas directas a la compra de bicicletas y bicicletas eléctricas y/o rebaja del Iva
- Inversiones en infraestructuras ciclistas seguras y conectadas
- Programas de aparcamiento seguro en centros de trabajo y estaciones intermodales
- Incentivos fiscales para empresas que promuevan el uso de la bicicleta y por qué no para particulares que usen la bicicleta en sus desplazamientos obligados.
Por ejemplo, como en otros países: Incentivos como el pago por km recorrido en bici en los desplazamientos cuyo fin sea ir al trabajo, con un pago de 0,37€ por km recorrido con un máximo de 40 km diarios y un tope anual de 3700€.
- Apoyo técnico y económico a los planes de movilidad sostenible al trabajo
- Formación y campañas de sensibilización para fomentar la movilidad activa
“Si se exige que los planes de movilidad sostenible al trabajo estén operativos en el plazo de un año, resulta imprescindible dotarlos de herramientas reales. La bicicleta sigue siendo sistemáticamente olvidada como parte de la solución. Es incoherente continuar destinando recursos a subvencionar combustibles fósiles mientras se ignoran alternativas eficientes, accesibles y ya plenamente disponibles como la movilidad ciclista.” Explica el Consejo de ConBici.
Una oportunidad que no debe perderse
La actual crisis energética demuestra que la resiliencia de un país no depende únicamente de su capacidad de generar energía, sino también de su capacidad para reducir su consumo energético en movilidad.
Invertir en bicicleta no es una medida simbólica: es una política estratégica que reduce la dependencia exterior, mejora la salud pública, reduce emisiones y fortalece la autonomía energética de la ciudadanía.
Desde ConBici instamos al Gobierno a corregir esta omisión y a incorporar de forma inmediata un programa específico de impulso a la bicicleta dentro de las políticas de transición energética y movilidad sostenible. La movilidad activa es una aliada, no puede ser gran olvidada.
Porque en cada crisis la bicicleta demuestra su valor. Ahora toca que las políticas públicas estén a la altura.
Una crisis parecida en los años 70 hizo que Dinamarca y Holanda apostaran por la bici, y son ahora un referente mundial. Porque no aprendemos de la lógica, y dejamos de dorarle la píldora a los lobbies de combustibles fosiles, y coches en España. Una verguenza la verdad
Totalmente de acuerdo . No se quiere resolver el problema sino asegurar votos