La organización considera preocupante que 12 personas ciclistas hayan fallecido en vías interurbanas durante julio y agosto, un 33% más que en el mismo periodo de 2025, y reclama que la seguridad vial se aborde también desde la perspectiva de la salud y la movilidad activa.

El balance provisional de siniestralidad mortal presentado por la Dirección General de Tráfico (DGT) deja una cifra especialmente preocupante para las personas que se desplazan en bicicleta: 12 ciclistas han perdido la vida durante los meses de julio y agosto de 2026 en vías interurbanas, frente a las 9 personas fallecidas en el mismo periodo de 2025.
Para ConBici, este incremento debe servir para reforzar las políticas de prevención y, sobre todo, para abrir un debate más amplio sobre qué entendemos por seguridad vial. La organización considera que no es suficiente con contabilizar las personas que mueren en las carreteras: es necesario analizar también las condiciones que hacen posible o dificultan que la ciudadanía pueda desplazarse de forma activa y segura.
El balance global de la DGT recoge 218 siniestros mortales, 240 personas fallecidas y 926 personas heridas hospitalizadas durante julio y agosto. Respecto al verano de 2025, los siniestros mortales y las personas fallecidas aumentan un 4%, mientras que las personas heridas hospitalizadas disminuyen un 10%.
Más allá de las cifras de mortalidad
Desde ConBici consideramos necesario evitar que la seguridad vial se aborde exclusivamente desde la perspectiva de la gestión del tráfico y los siniestros. La seguridad vial es también una cuestión de salud y de calidad de vida.
«La seguridad vial no puede limitarse a contabilizar accidentes. Debemos analizar también cómo el diseño de nuestras ciudades y nuestras vías afecta a la salud, la autonomía y la calidad de vida de las personas», señala ConBici.

El modelo de movilidad tiene consecuencias que no siempre aparecen en las estadísticas de siniestralidad: la contaminación atmosférica y acústica, el sedentarismo, la pérdida de autonomía infantil o las personas que dejan de caminar o utilizar la bicicleta porque perciben que hacerlo no es seguro.
Por ello, ConBici reclama que las administraciones incorporen auditorías de caminabilidad y ciclabilidad que permitan evaluar de forma sistemática la seguridad y calidad de los itinerarios para quienes se desplazan a pie y en bicicleta.
«Si solo medimos cuántas personas han muerto, podemos llegar a la conclusión de que una calle o una carretera es segura porque no ha habido víctimas. Pero quizá esa misma infraestructura esté expulsando a niños, personas mayores o población que querría desplazarse caminando o en bicicleta. La ausencia de siniestros no siempre significa que exista una movilidad segura».
Prevenir el riesgo, no responsabilizar a las víctimas
El informe de la DGT recoge también información sobre el uso de accesorios de seguridad. En el caso de las bicicletas, 3 de las 12 personas fallecidas de las que se dispone de información no utilizaban accesorios de seguridad, frente a 1 de las 7 registradas en 2025.
Para ConBici, estos datos deben interpretarse con cautela para evitar trasladar a las víctimas la responsabilidad de los siniestros.
La organización considera especialmente importante no convertir el uso del casco en el eje de las políticas de seguridad ciclista. Ante un atropello o una colisión con un vehículo a motor, el casco tiene una capacidad de protección muy limitada frente a las enormes diferencias de masa, velocidad y energía entre ambos vehículos.

«No queremos que el debate sobre la seguridad de las personas ciclistas se convierta en una cuestión sobre si la víctima llevaba o no llevaba casco. La pregunta fundamental es por qué se produce el siniestro y qué podemos hacer para evitarlo», señala ConBici.
La organización defiende, por tanto, que la prevención debe centrarse en reducir las velocidades, mejorar el diseño de las vías, proteger los desplazamientos de los colectivos más vulnerables y reducir las situaciones de conflicto con los vehículos a motor, además de garantizar infraestructuras ciclistas seguras y conectadas.
La seguridad vial debe medir la movilidad que conseguimos generar
Para ConBici, una política eficaz de seguridad vial debe plantearse una pregunta adicional: ¿cuántas personas pueden desplazarse en bicicleta o caminando porque las condiciones de seguridad se lo permiten?
La organización considera que aumentar la movilidad activa es una medida de salud pública y de prevención, pero para conseguirlo es necesario crear entornos donde las personas puedan pedalear y caminar sin asumir riesgos desproporcionados.
«Tenemos que dejar de preguntarnos únicamente cuántas personas han muerto y empezar a preguntarnos también cuántas personas no pueden desplazarse caminando o en bicicleta porque nuestras calles y carreteras no les ofrecen condiciones seguras», defiende ConBici.
Esta visión formará parte de la intervención del próximo 21 de septiembre en el Grupo Interparlamentario por la Bicicleta, dedicado al cambio de hábitos y la descarbonización. Belén Calahorro, técnica de ConBici, presentará además una propuesta de modificación de la Ley del Seguro y defenderá la necesidad de situar la seguridad vial también en el ámbito de la salud.
ConBici considera que una verdadera política de seguridad vial debe tener como objetivo último que ninguna persona tenga que elegir entre su movilidad cotidiana y su seguridad.