
¿Y si este curso el camino al cole fuera la mejor parte del día?
La vuelta al cole trae mochilas, madrugones… ¡y una oportunidad perfecta para empezar a ir en bici! Ir al cole pedaleando con peques puede ser más fácil, divertido y seguro de lo que parece. Si estáis pensando en probarlo, aquí van algunos consejos para que los primeros trayectos sean todo un éxito
Si estáis pensando en empezar, estos sencillos consejos pueden ayudar a que los primeros trayectos sean seguros, cómodos y divertidos:
- Ten preparadas las bicicletas y los accesorios necesarios. Comprueba que las bicicletas estén en buen estado: ruedas correctamente hinchadas, cadena lubricada y frenos en condiciones.
- Usa una cesta o alforjas para llevar la mochila de los peques. Analiza cuánto pesa, cuánto abulta y valora la mejor opción para vuestras bicicletas.
- Utilizad elementos de protección y elementos reflectantes, especialmente en los desplazamientos con poca luz o zonas con tráfico rodado. Recuerda que el casco es obligatorio para menores de 16 años y el timbre y las luces (si hay poca visibilidad) para todas las bicis. Si añades unas gafas de protección y unos guantes, la motivación será superior. ¡Les encantan los accesorios!
- Haced la ruta juntos antes de empezar. El domingo anterior podéis recorrer el camino de casa al colegio sin prisas, identificar los puntos que requieren más atención y practicar el trayecto.
- Planificad dónde dejar la bicicleta. Antes de empezar, pensad dónde se aparcará la bici durante la jornada escolar y si existe un espacio seguro en el centro o la persona adulta tendrá que encargarse de la bicicleta.
- Si es posible, id en grupo. Podéis organizar un bicibús escolar con compañeros y compañeras de clase. Pedalear juntos hace que el trayecto sea más seguro, social y divertido.

Movilidad escolar activa y autónoma
Las bondades de la bicicleta pueden contemplarse desde una perspectiva individual y colectiva. Contribuye a mejorar la salud de la población y ayuda a afrontar problemas urbanos como la contaminación y la congestión.
Cuando promovemos que niñas y niños utilicen la bicicleta en sus desplazamientos cotidianos, añadimos además una dimensión de equidad y autonomía. La bicicleta puede ser una palanca para avanzar hacia un modelo urbano en el que las calles sean espacios más seguros, saludables y agradables para todas las personas.
«Tú me ves pasar y yo te saludo. Mi presencia ayuda a calmar el tráfico. Hago amigos y descubrimos el barrio pedaleando juntos. Yendo de casa al colegio hago ejercicio a diario y me divierto. Me deslizo con la fuerza de mis piernas, sin generar ruido ni contaminación».
Si queremos calles más seguras, tenemos que reducir las fuentes de peligro, disminuyendo el número y la velocidad de los vehículos motorizados y favoreciendo que se pueda caminar, pedalear y jugar en el espacio público. En este sentido, uno de los principales riesgos para los escolares que se desplazan a pie o en bicicleta al colegio procede precisamente de los vehículos que llevan y recogen a otros alumnos y alumnas.
Además, la bicicleta promueve la autonomía y conecta con una sensación de libertad y disfrute a todas las edades. Aprender a orientarse en el trayecto de casa al colegio, interiorizar las normas de convivencia y de tráfico e interactuar con otros compañeros y compañeras son algunos de los beneficios de los proyectos que impulsan la movilidad infantil autónoma.
Caminar y pedalear son también buenos aliados frente a algunos de los problemas que pueden comprometer la salud física y emocional de niñas y niños, como el sedentarismo, la obesidad, el aislamiento y la soledad.
Es especialmente importante prevenir y frenar el abandono de la actividad física por parte de muchas niñas durante la pubertad. La bicicleta puede ser una buena aliada para mantener una vida activa también durante esta etapa.

Salud: pequeños cambios, grandes beneficios
La salud de la familia nace de una cultura de actividad física desde edades tempranas, incorporando la movilidad activa a la vida cotidiana.
Incluso pequeños incrementos de actividad física pueden generar grandes beneficios para la salud. La actividad física durante la infancia y la adolescencia contribuye a mejorar la forma física, la función cardiorrespiratoria, la fuerza muscular y la salud ósea; ayuda a mantener un peso saludable y favorece un crecimiento y desarrollo adecuados.
También tiene beneficios sobre la salud mental: mejorara la autoestima, reduce los síntomas de ansiedad y depresión y disminuir el estrés. Además, ofrece oportunidades de socialización y aprendizaje, mejora las habilidades motrices, la postura y el equilibrio y puede favorecer la concentración y el rendimiento académico.
La actividad física habitual también ayuda a reducir factores de riesgo relacionados con enfermedades crónicas que pueden aparecer en la edad adulta, como las enfermedades cardiovasculares, la hipertensión, la diabetes tipo 2, la hipercolesterolemia, la obesidad o la osteoporosis.
En esta línea, la campaña Vitamina Bicicleta de ConBici puede incorporarse como referencia para reforzar un mensaje sencillo: la bicicleta es una fuente cotidiana de movimiento, bienestar y salud. Promover que niñas, niños y familias pedaleen en sus desplazamientos diarios permite convertir una actividad necesaria —ir y volver del colegio— en una oportunidad para tomar una dosis diaria de esa «vitamina» que nos mantiene activos.
Es importante instaurar una cultura de actividad física desde edades tempranas, facilitada por la familia, el centro educativo y la ciudad, incluyendo la movilidad activa.
*Todas las ilustraciones son de María José Salgueiro, del cuento PACO: El niño que Pedalea y Anda al Cole, de Javier Brazo-Sayavera, Manuel Herrador-Colmenero, Pablo Campos-Garzón, Palma Chillón y editado por la Universidad Pablo de Olavide. Link al libro
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