Este 7 de septiembre, Día Internacional del Aire Limpio por un cielo azul , desde ConBici reivindicamos políticas de movilidad que reduzcan el tráfico motorizado y hagan de la bicicleta, los desplazamientos a pie y el transporte público alternativas fáciles, seguras y accesibles. Porque el aire que respiramos se decide en los despachos de las administraciones públicas.

Respirar es necesario. Respirar aire contaminado, no
En 2026, la campaña internacional impulsada por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) pone sobre la mesa una realidad fundamental: actuar contra la contaminación protege nuestra salud, mejorar nuestras ciudades y contribuye también a afrontar la crisis climática. Pero hablar de aire limpio es también hablar de movilidad.
La contaminación atmosférica es uno de los grandes riesgos ambientales para la salud. Según las estimaciones más recientes publicadas por la Organización Mundial de la Salud, la contaminación del aire exterior provocó alrededor de 4,3 millones de muertes prematuras en todo el mundo en 2021 (1). Detrás de estas cifras hay enfermedades cardiovasculares y respiratorias, cáncer de pulmón y otros problemas de salud que afectan a millones de personas.
Por eso, mejorar la calidad del aire no puede limitarse a recomendar cambios individuales. Necesita políticas capaces de actuar sobre las fuentes de contaminación y transformar la manera en la que nos desplazamos.
El aire limpio es una cuestión de política pública
La calidad del aire que respiramos no depende únicamente de nuestras decisiones individuales. También está determinada por las políticas públicas, por la forma en que diseñamos nuestras calles y por las alternativas de movilidad que tenemos disponibles.
Las administraciones cuentan con herramientas para avanzar hacia un modelo de movilidad donde se proteja el aire que respiramos. Necesitamos utilizarlas: Planes de movilidad sostenible, zonas de bajas emisiones, redes ciclistas seguras y conectadas, transporte público accesible y de calidad, pacificación del tráfico, recuperación del espacio público para caminar o incentivos a la movilidad activa son algunas de las herramientas que ya están a nuestro alcance.
No se trata solo de reducir la contaminación, sino de crear ciudades donde moverse de forma saludable, segura y sostenible sea una opción fácil para todas las personas.

No hay aire limpio sin reducir el tráfico motorizado
En nuestras ciudades, el tráfico tiene un peso especialmente importante.
El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico señala que, en ambientes urbanos, generalmente más del 75 % del dióxido de nitrógeno (NO₂) presente en el aire es aportado por el tráfico rodado (2). Reducir esta contaminación exige reducir nuestra dependencia del tráfico motorizado, pero no consiste simplemente en restringir. Para que podamos movernos de otra manera, las alternativas tienen que existir y tienen que funcionar.
Necesitamos ciudades donde caminar sea cómodo y seguro; donde desplazarse en bicicleta no implique asumir riesgos innecesarios; y donde el transporte público permita llegar allí donde necesitamos ir.
Una ciudad respirable es una ciudad donde la bicicleta, caminar y el transporte público tienen prioridad.
El aire limpio necesita políticas concretas
Desde ConBici reclamamos políticas capaces de avanzar hacia ciudades con menos tráfico motorizado, una mayor inversión en movilidad ciclista y una mejor conexión entre la bicicleta y el transporte público.
La bicicleta forma parte de un sistema de movilidad que puede permitirnos sustituir desplazamientos motorizados y recuperar nuestras calles para las personas.
“Para que la bicicleta sea una alternativa real no basta con pedir a la ciudadanía que pedalee. Necesitamos infraestructuras seguras y conectadas, aparcamientos adecuados y una buena conexión con el transporte público.
La movilidad también es salud pública: cada decisión sobre el espacio que damos al tráfico, a la bicicleta o al transporte público determina el aire que respiramos y la ciudad en la que vivimos.”
— Paco Pérez, Coordinación del Área de Salud

Respirar aire de calidad no debería ser un privilegio
Todas las personas tenemos derecho a respirar un aire limpio, independientemente de dónde vivamos, de nuestro nivel de renta o de las características de nuestro barrio. Sin embargo, la contaminación del aire no afecta por igual a todas las personas: las zonas con más tráfico y menos espacios verdes suelen soportar una mayor exposición a contaminantes.
Tener aire limpio no debería ser una cuestión de poder elegir dónde vivir. La calidad del aire que respiramos debe ser un derecho, no un privilegio. Y pedalear contribuye a mejorar la calidad del aire.
Proyecto Cycling With Clean Air de ConBici
A través de Cycling with Clean Air, ConBici impulsa “Al Cole Sin Humos”, un proyecto de ciencia ciudadana que mide la calidad del aire en los entornos escolares y visibiliza el impacto de la movilidad cotidiana en la salud de la infancia. Durante 2025, grupos locales de voluntariado de ConBici participaron en tres campañas de medición en una decena de ciudades españolas, coincidiendo con los horarios de entrada a los centros educativos.
Los datos muestran con claridad el impacto del tráfico escolar en la calidad del aire: en Talavera de la Reina se registró un 333% más de PM2.5 en día lectivo que en día no lectivo, un 154% más en Málaga, un 150% en Albacete y un 194% en Vigo. .
Estas cifras evidencian cómo la concentración de vehículos privados en los accesos escolares incrementa significativamente la exposición a partículas contaminantes y refuerzan la necesidad de impulsar rutas escolares seguras, pacificadas y libres de tráfico, que permitan a niños y niñas desplazarse de forma activa y saludable

(1) https://www.who.int/data/gho/data/themes/air-pollution/who-air-Quality-database

Esta publicación ha sido realizada con el apoyo financiero del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030. El contenido de dicha publicación es responsabilidad exclusiva de la entidad subvencionada y no refleja necesariamente la opinión del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030