La campaña “La energía que nos mueve”, impulsada por ConBici con motivo del Día Internacional de la Bicicleta, ha reunido a distintos colectivos ciclistas para reivindicar el papel estratégico de la bicicleta ante la crisis energética, climática y social.
Bajo el lema “Ante la crisis energética, bicicleta estratégica”, la iniciativa ha querido recordar que la bicicleta no es solo una opción de ocio o deporte, sino una herramienta cotidiana para reducir la dependencia del coche, disminuir el consumo de combustibles fósiles y avanzar hacia ciudades y pueblos más saludables, seguros y habitables.

Gijón | Fotografía: Asturies ConBici
La campaña se ha construido desde la realidad de cada territorio. Cada grupo ha adaptado la acción a sus necesidades locales, poniendo el foco en cuestiones concretas: infraestructuras ciclistas pendientes, conexiones metropolitanas, seguridad vial, reducción del tráfico motorizado o alternativas reales para los desplazamientos diarios.
Zaragoza: una bicicletada multitudinaria con Bielas Salvajes
Uno de los ejemplos más destacados ha sido el de Bielas Salvajes, en Zaragoza, donde alrededor de 450 personas participaron en una bicicletada marcada por el buen ambiente y la alta implicación ciudadana.

Zaragoza | Fotografía: Bielas Salvajes
La movilización se organizó con columnas ciclistas desde distintos barrios, que confluyeron en la plaza del Pilar. Desde allí partió un recorrido de aproximadamente 7 kilómetros, llenando las calles de bicicletas y convirtiendo el espacio urbano en un lugar compartido, alegre y reivindicativo.
Al finalizar la marcha, las personas participantes leyeron el manifiesto “La energía que nos mueve”, reforzando el mensaje central de la campaña: ante la crisis energética, la bicicleta debe ocupar un lugar estratégico en las políticas públicas de movilidad.
La acción de Bielas Salvajes demuestra que, cuando existen redes vecinales, organización colectiva y una reivindicación clara, la bicicleta puede convertirse en una poderosa herramienta de movilización social.

Zaragoza | Fotografía: Bielas Salvajes
Compostela-Milladoiro: Composcleta reivindica una conexión necesaria
En Galicia, Composcleta realizó un recorrido por la ciclovía aún sin finalizar que unirá Compostela con Milladoiro, una conexión especialmente relevante por la relación cotidiana entre ambos núcleos. Milladoiro funciona actualmente como una ciudad dormitorio de Santiago, en buena parte por la presión turística y residencial que vive Compostela.
El colectivo quiso poner en valor esta infraestructura, que cubre un trayecto necesario y que, además, ofrece un trazado agradable y disfrutable para desplazarse en bicicleta. Su acción subraya una idea clave: las infraestructuras ciclistas no son elementos decorativos, sino piezas fundamentales para facilitar desplazamientos diarios seguros, cómodos y sostenibles.

Santiago de Compostela | Fotografía: Composcleta
Composcleta también señaló que, para que esta conexión tenga un impacto real en la reducción del uso del coche, debe ir acompañada de un servicio interurbano de bicicleta eléctrica, igual que los autobuses urbanos de Santiago llegarán a Milladoiro. La reivindicación plantea así una mirada más amplia: no basta con construir carriles o vías ciclistas, sino que es necesario integrarlos en una política pública coherente de movilidad metropolitana.
Asturies ConBici: pedalear para reclamar calles más seguras
También participó Asturies ConBici, que se sumó a la campaña con una acción ciclista documentada en imágenes y vídeo. Su participación refuerza una de las ideas centrales de “La energía que nos mueve”: para que la bicicleta pueda ser una alternativa cotidiana, las calles deben ser espacios seguros, calmados y pensados para todas las personas.

Gijón | Fotografía: Asturies ConBici
La acción de Asturies ConBici conecta con una demanda compartida por muchos colectivos ciclistas: avanzar hacia entornos urbanos donde desplazarse en bicicleta no sea una práctica excepcional, sino una opción normal, accesible y protegida. La bicicleta necesita infraestructuras adecuadas, pero también calles pacificadas, respeto vial y políticas públicas que prioricen la movilidad activa.
En el contexto asturiano, esta reivindicación cobra especial sentido: muchas personas siguen dependiendo del coche para desplazamientos cotidianos, tanto por la configuración urbana como por la falta de alternativas suficientemente cómodas y seguras. Apostar por la bicicleta implica, por tanto, ampliar opciones de movilidad, mejorar la autonomía de la ciudadanía y reducir la dependencia energética.
Biciclistas de Corella incorpora la movilidad inclusiva a su X Fin de Semana Medioambiental
El grupo Biciclistas de Corella también se sumó a las actividades celebradas en torno a la bicicleta y la movilidad sostenible. El pasado 7 de junio, dentro de su X Fin de Semana Medioambiental, organizó la I Jornada Movilidad y Discapacidad, una iniciativa centrada en visibilizar el derecho a una movilidad accesible, inclusiva y diversa.
La jornada contó con la participación de 50 personas, que se desplazaron de distintas formas: en sillas de ruedas, a pie, en bicicleta y en yayacletas, mostrando que la movilidad activa debe pensarse para todas las edades, capacidades y realidades.

Corella | Fotografía: Biciclistas de Corella
Con esta actividad, Biciclistas de Corella puso el foco en una idea fundamental: una ciudad más amable para caminar, pedalear o desplazarse con apoyos también es una ciudad más justa, segura y habitable para todas las personas.
LorcaBiciudad se sumará el 28 de junio
La campaña continuará con la participación de LorcaBiciudad, que realizará su acción el próximo 28 de junio. Su incorporación permitirá ampliar el alcance territorial de la campaña y mantener viva la reivindicación más allá de la fecha central del Día Internacional de la Bicicleta.
La participación de LorcaBiciudad muestra que “La energía que nos mueve” no es una acción aislada, sino una campaña descentralizada, capaz de adaptarse a los tiempos y necesidades de cada colectivo local.
La bicicleta como energía colectiva
Las acciones impulsadas por los grupos participantes han demostrado que la bicicleta es mucho más que un medio de transporte individual. Es también una forma de organización comunitaria, una herramienta de reivindicación y una propuesta concreta para transformar la movilidad.
Desde Zaragoza hasta Compostela, desde Asturias hasta Lorca, la campaña ha puesto sobre la mesa una misma idea: no basta con hablar de transición energética si no se transforma también la forma en que nos movemos cada día.
En un momento marcado por el coste de la energía, la dependencia del petróleo, la contaminación urbana y la emergencia climática, la bicicleta ofrece una respuesta sencilla, eficaz y profundamente transformadora. Pedalear no resuelve por sí solo todos los problemas, pero señala una dirección clara: ciudades más próximas, menos dependientes del coche, con mejor calidad del aire, menos ruido y más autonomía para la ciudadanía.
Por eso, ante la crisis energética, la bicicleta es estratégica. Porque la energía que nos mueve no tiene por qué venir de un depósito de gasolina: también puede venir de la fuerza colectiva de quienes pedalean para construir otro modelo de movilidad.
Esta publicación ha sido realizada con el apoyo financiero del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030. El contenido de dicha publicación es responsabilidad exclusiva de la entidad subvencionada y no refleja necesariamente la opinión del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030
