Aumento de la siniestralidad vial 2016: la otra cara de la de la movilidad motorizada
La reducción de los desplazamientos en vehículo privado motorizado a favor de desplazamientos en modos colectivos o bicicleta reduce exponencialmente la siniestralidad

El pasado 14 de julio, la DGT presentó los datos consolidados de siniestralidad del tráfico. El resultado es que en 2016 se produjo un incremento del 18 % de personas fallecidas en ciudad y un 3% en interurbanas. Desde ConBici, dicho aumento de víctimas, incluyendo peatones atropellados, lo atribuimos al repunte económico y al consiguiente incremento de desplazamientos y del parque automovilístico; como seguimos con el mismo modelo de movilidad, hay más siniestros.
El colectivo ciclista necesita que cuantifique y se tenga en cuenta su creciente número, la pacificación del tráfico y la creación de carriles bici exclusivos
La bicicleta es un vehículo seguro, aún con el aumento notable de usuarios que cada año utilizan la bicicleta como medio de transporte, las cifras de siniestros de la bici siguen siendo similares los últimos 10 años en lo que a siniestros graves se refiere. Estos datos invitan al optimismo, pues el riesgo de ir en bicicleta está disminuyendo considerablemente a pesar de falsos alarmismos, que perjudican notablemente el aumento del uso de la bicicleta.
Queda patente un año más la bajísima peligrosidad de la bicicleta hacia el resto de usuarios, especialmente a los más vulnerables, los peatones, 386 de los cuales perdieron la vida y miles sufrieron graves heridas atropellados por coches y motos.
Es necesario que las administraciones tengan en cuenta los diferentes usuarios del espacio público y no se centren en el vehículo a motor. Faltan estadísticas actualizadas de desplazamientos y medios, ya que en España no se cuentan las bicicletas que circulan por nuestras vías y, por lo tanto, se ignoran sus necesidades. Sólo si sabemos el número de desplazamientos diarios y el número de kilómetros recorridos, se podrá actuar en consecuencia, adecuando las infraestructuras a la presencia habitual y mayoritaria de bicicletas y peatones o adaptando la legislación obsoleta que disponemos a las necesidades de las vías y de los núcleos urbanos, como que el código penal beneficie a la víctima y no al agresor.
Caminar, pedalear o usar el transporte público suponen una enorme ventaja económica, ahorrando en recursos e infraestructuras de menor coste y mantenimiento. Al promocionarlos aumenta la productividad, disminuye la siniestralidad, las cifras de contaminación y en consecuencia mejora nuestra salud. La economía no sólo hay que cuantificarla por los ingresos de ningún sector.Conclusiones
En definitiva, el aumento de ciclistas fallecidos es consecuencia del aumento de coches en las calles y de los excesos de velocidad. Para mejorar la seguridad, son necesarias medidas de pacificación del tráfico, ampliación de calles no motorizadas, construcción de carriles bici y adecuación de las infraestructuras a la presencia de bicicletas, el fomento del transporte público y modos blandos de transporte, así como cambios legislativos en la ley de tráfico y el código penal. Y por supuesto el decidido desarrollo del Plan Estatal de la Bicicleta (PEEB) que actualmente se está iniciando desde la DGT y en colaboración con diferentes administraciones y entidades, entre las que se encuentra la Mesa Española de la Bicicleta (MEB), a la que pertenece ConBici.